{"id":614,"date":"2019-04-11T12:35:41","date_gmt":"2019-04-11T10:35:41","guid":{"rendered":"http:\/\/universozapico.com\/aaronzapico\/?p=614"},"modified":"2019-04-11T12:35:41","modified_gmt":"2019-04-11T10:35:41","slug":"excusatio-non-petita-licencias-y-obligaciones-del-interprete-moderno","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/aaronzapico.com\/?p=614","title":{"rendered":"Excusatio non petita\u2026 Licencias y obligaciones del int\u00e9rprete moderno"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cursor que parpadea insistente en una pantalla vac\u00eda, la p\u00e1gina enrollada e inc\u00f3lume en la m\u00e1quina de escribir, el autor inactivo. Flota en el ambiente una actitud que roza lo desesperado. El cine nos ha acostumbrado bien al llamado s\u00edndrome de la hoja en blanco. Al p\u00e1nico a comenzar algo, a esa par\u00e1lisis psicol\u00f3gica inherente al principio del proceso creativo. Queremos que esa hoja en blanco, comienzo de casi todo viaje art\u00edstico, sea un contenedor de las mejores ideas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la m\u00fasica antigua nos pasa algo parecido a sus int\u00e9rpretes. No nos encontramos una p\u00e1gina en blanco pero casi. Con un poco de suerte, y dependiendo del autor, tendremos el comp\u00e1s, la tonalidad, alg\u00fan n\u00famero en el bajo y puede que casi todas las notas. Poco m\u00e1s. El caso que aqu\u00ed nos ocupa, con un Antonio Literes (1673 &#8211; 1747) activo en la m\u00e1s esplendorosa \u00e9poca del Barroco, pertenece a la parte m\u00e1s desasosegante. La ausencia de instrucciones en cuanto a la instrumentaci\u00f3n o el tempo e indicaciones expresivas en su \u00d3pera arm\u00f3nica al estilo italiano es total. Una hoja en blanco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podemos arg\u00fcir, en defensa del compositor ante tan sonoras ausencias, que se trata de una copia elegante y pulcra de la m\u00fasica para uso conmemorativo y no pr\u00e1ctico. Puede ser. Pero no es una rara avis entre las partituras de sus contempor\u00e1neos. La informaci\u00f3n m\u00e1s o menos esencial que suele faltar, o no estar presente a primer golpe de vista, en la m\u00fasica de este periodo es una constante con la que hay que convivir porque no tiene soluci\u00f3n. No alcanzaremos la verdad absoluta y no tiene sentido perseguirla. Nunca podremos ser el pasado. \u00bfQu\u00e9 herramienta podremos utilizar para intentar, al menos, aproximarnos? El int\u00e9rprete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfEs Los elementos, entonces, una partitura incompleta? En cierta manera, s\u00ed. \u00bfEs necesario que el int\u00e9rprete tome decisiones, se involucre en la creaci\u00f3n de esta obra? Definitivamente, s\u00ed. Podemos obedecer el texto musical hasta la extenuaci\u00f3n, tocar lo que est\u00e1 escrito y creer que as\u00ed satisfacemos el deseo \u00faltimo del compositor. Podemos limitarnos a recrear y ser\u00e1 eso: una mera limitaci\u00f3n. Los compositores de esta \u00e9poca, Literes incluido, descansan en la formaci\u00f3n de los m\u00fasicos y llaman con insistencia a la imaginaci\u00f3n y a la fantas\u00eda. Al canto y a la danza. A pasiones ya vividas y a afectos por experimentar. Los c\u00f3digos han cambiado pero la naturaleza de nuestras emociones es la misma que anta\u00f1o. Es por ello necesario el concurso del int\u00e9rprete: moderno traductor de dichas emociones a trav\u00e9s de una interpretaci\u00f3n hist\u00f3ricamente informada. A trav\u00e9s de la inagotable curiosidad y de la implacable cuesti\u00f3n, que han permitido una perenne evoluci\u00f3n en la historia de la interpretaci\u00f3n musical. Desde, por ejemplo, Arthur Bedford en 1711, que pon\u00eda en duda el exasperante tempo con el que se cantaban las obras antiguas, o Mendelssohn en 1845, que insist\u00eda hasta la saciedad en la necesidad de una edici\u00f3n urtext de las obras de H\u00e4ndel, sin a\u00f1adidos en forma de marcas de expresi\u00f3n. Este inter\u00e9s que trasciende el papel ha provocado, y sigue provocando, una maravillosa revoluci\u00f3n y un exhaustivo conocimiento del pasado que asegura el futuro del acto de interpretar. Del acto de crear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El aspecto m\u00e1s consistente y com\u00fan en toda la m\u00fasica del periodo Barroco es el Bajo Continuo. Esa l\u00ednea grave, tocada por uno o m\u00e1s instrumentos y la mayor\u00eda de las veces desarrollada con acordes, sobre la que se sustenta toda la estructura musical. Es el fundamento de cualquier interpretaci\u00f3n y m\u00e1s, si cabe, en una obra con un texto, donde es necesario dibujar con m\u00e1s insistencia las palabras, el mensaje. No es casualidad que sea el aspecto m\u00e1s mimado, trabajado y perfilado en esta versi\u00f3n. Cada elemento lleva asociado un instrumento del continuo que lo hace reconocible a lo largo de la obra, que ayuda a su comprensi\u00f3n e identificaci\u00f3n: Tierra es la tiorba, Agua es la viola da gamba, Aire es la guitarra y Fuego es el clave. Adem\u00e1s, la Aurora es la flauta de pico (instrumento pastoril por excelencia) y el Tiempo forma solemne pareja con Arcangelo Corelli, Maestro perpetuo a lo largo de los siglos y sazonador de ese estilo italiano que pregona el t\u00edtulo. Se han completado cifras; a\u00f1adido, suprimido, acortado, alargado y desplazado acordes en recitativos y arias en funci\u00f3n del texto al que acompa\u00f1an. La palabra y el Bajo Continuo son los cimientos firmes de nuestra interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s arriba, en los instrumentos ornamentales del conjunto, una flauta de pico ejerce de colorido comod\u00edn junto a los dos violines de rigor. Entre ellos, ora se intercambian los papeles, ora se doblan y juguetean en imaginados duelos con las voces. El papel de estos otros cantores sin texto se ha aumentado exponencialmente, otra vez ese estilo italiano, y su discurso est\u00e1 plagado de nuevas ligaduras, puntillos, articulaciones y acentos. Obedientes siervos del fundamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Preludios que anuncian elementos, chaconas que bailan al son del Tiempo y una Aurora desperezada al ritmo de una danza pastoril. Repeticiones a\u00f1adidas, cambios de texto en pro de un jaleo final e, incluso, alguna frase suelta declamada. Licencias y m\u00e1s licencias. Todas ellas sentidas, analizadas y estudiadas. Obligaciones con gusto adquiridas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos a\u00f1adidos, este esculpido de la forma realza la figura del compositor y otorga m\u00e1s identidad si cabe a la praxis de la \u00e9poca. M\u00e1s respeto a la figura del m\u00fasico en el Barroco: formado, imaginativo, apasionado y comprometido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La tierra con flores<br> el fuego que anima,<br> el viento gorjeos,<br> el agua la risa. <\/em><\/p>\n<div class=\"clearfix\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cursor que parpadea insistente en una pantalla vac\u00eda, la p\u00e1gina enrollada e inc\u00f3lume en la m\u00e1quina de escribir, el autor inactivo. Flota en el ambiente una actitud que roza lo desesperado. El cine nos ha acostumbrado bien al llamado s\u00edndrome de la hoja en blanco. 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